Tartessos y Argantonio


Tartessos fue el nombre por el que los griegos conocían a la primera civilización de Occidente. Heredera de la cultura megalítica del suroeste ibérico, se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la costa suroeste de la península Ibérica. Tuvo por eje el río Tartessos, que los romanos llamaron luego Baetis (antes Oleum flumen = río de aceite) y los árabes Guadalquivir (que significa río grande). Sin embargo, nada es seguro y varios autores tratan de situar el río Tartessos en las desembocaduras del Odiel y el Tinto (ría de Huelva), en el Mar Menor, en las bocas del Guadiana o en el mismo Tajo. Los tartesios desarrollaron una lengua y escritura distinta a la de los pueblos vecinos y tuvieron influencias culturales de egipcios y fenicios.

La primera fuente histórica que alude a Tartessos es la Historia de Heródoto, del siglo V a. C., que habla del rey Argantonio (Hombre de plata), de quien dice que gobernó cien años; también habla de su incontable riqueza, sabiduría y generosidad. El escritor romano Rufo Festo Avieno, en el poema Ora maritima, cita fuentes antiquísimas de autores desconocidos, según las cuales Gerión fue el primer rey de Tartessos. Pastoreaba sus grandes manadas de bueyes a las orillas del Guadalquivir. El mito dice que una de las doce pruebas de Heracles era el robo de los bueyes de Gerión. También dice la leyenda que Gerión era el gigante mítico que mató Heracles y sobre su cadáver construyó la Torre de Hércules, en La Coruña.  Norax: Nieto de Gerión e hijo de Erytheia, conquistó el sur de Cerdeña, donde fundó la ciudad de Nora.

Gárgoris fue el primer rey de la segunda dinastía mitológica tartésica. Inventó la apicultura y el comercio.  Habis (Habidis), fue hijo bastardo de Gárgoris, fruto del incesto con una de sus hijas. Escapó de la muerte ordenada por su padre viviendo entre las bestias. Fue amamantado por una cierva hasta hacerse un hombre y ser reconocido por su padre. Descubrió la agricultura, atando dos bueyes a un arado. Instituyó un sistema social basado en el trabajo de muchos para el enriquecimiento de una monoría aristocrática.

Estas leyendas sobre los reyes míticos de Tartessos son reflejo de la conmoción que supuso para la humanidad el paso de las sociedades nómadas primitivas al cultivo de la tierra y el sedentarismo, y tienen su correspondencia con relatos similares en todas las culturas mediterráneas, incluido el ciclo de narraciones bíblico.

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